SECUENCIA DIDÁCTICA Y REFLEXIÓN FINAL
Secuencia Didáctica de Preescolar
SECUENCIA DIDÁCTICA DE PRIMARIA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN
DIRECCIÓN REGIONAL DE COCLÉ
C.B.B.G. ABELARDO HERRERA
SECUENCIA DIDÁCTICA SEMANAL
ÁREA: ESTRUCTURA DE LA LENGUA
NIVE: PRIMER GRADO TRIMESTRE: II
SEMANA: LUNES 22 AL VIERNES 26 DE JUNIO
REFLEXIONES FINALES
La educación por competencias es un tema tan amplio que
uno tiene que elegir una vía de acceso; en este caso, optamos por su evaluación
y ni siquiera de ella hemos agotado todo lo concerniente, ya que hemos dejado
fuera otros asuntos que son igual de significativos e inquietantes; por
ejemplo, se podría haber dicho algo acerca del concepto de transfer; ahondado
en las condiciones o características que debe contener una situación-compleja,
dado que se considera el punto de partida o detonante clave para el desarrollo
de competencias; aludido al valor de definir los indicadores cuando se
planifica el sistema de evaluación, porque las competencias no se evalúan
directamente, sino mediante los indicadores establecidos para cada una de
ellas; se podría haber hablado de las condiciones técnicas para la
implementación en el aula de la autoevaluación y la coevaluación..., pero por
falta de espacio hemos centrado el esfuerzo sólo en algunas dimensiones de la
evaluación.
Un currículo por competencias demanda un cambio sustancial
en las concepciones y prácticas de evaluación del aprendizaje por parte del
profesorado. Dado que las competencias requieren tiempo para experimentarse y
ejercitarse hasta que se consigue un nivel de desarrollo satisfactorio que ha
sido ya establecido, necesariamente habrá que reducir los contenidos del
currículo, elegir entre aquellos que en verdad resulten esenciales para el
logro de una ciudadanía activa o para el ejercicio de una profesión en el caso
de la educación superior. Un currículo saturado de contenidos (academicista o
enciclopédico, como lo denominan algunos) no casa bien con el enfoque de
competencias; éste demanda un cambio significativo en la cultura escolar si en
realidad se espera una auténtica transformación educativa. La educación por
competencias ha resurgido en todo el mundo con gran fuerza desde finales del
siglo pasado. Las reformas del sistema educativo mexicano emprendidas en la
última década y que comprenden todos los niveles tienen un elemento en común:
un currículo con un enfoque basado en competencias. Al igual que en otros
países, a nivel mundial estamos viviendo una efervescencia por las competencias; no
obstante, la confusión y la incertidumbre parecen ser el signo distintivo de
estas reformas. Es cierto que el concepto de competencias es polisémico y
complejo, que no existe una teoría unificada que sustente este enfoque y que
carecemos de experiencia en la puesta en práctica de un currículo basado en
competencias. Si a esto le sumamos la dificultad propia que entraña la
evaluación del aprendizaje, diremos que las condiciones están puestas para que
la ambigüedad y el desconcierto reinen en los centros educativos, tal como está
sucediendo. Este artículo tiene como objetivo contribuir al debate teórico
actual en torno a la evaluación de competencias, así como aportar algunos
rudimentos de tipo metodológico que permitan a los profesores mejorar sus
concepciones y prácticas de evaluación.
No cabe duda que a los estudiantes del siglo XXI les ha tocado afrontar una educación cada vez más competitiva y desafiante. Por el bien de las nuevas generaciones, los educadores tenemos el compromiso ético de mejorar la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación. A pesar de las múltiples críticas que el enfoque de competencias en educación ha recibido, algunas con razón y otras sin fundamento, la formación por competencias puede ser una posibilidad real de cambio.







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